jueves, 27 de septiembre de 2012

Emilio Carrillo - Fluír, vivir. Lo comparto "aprendiendo a fluir"

Comparto con vosotros este concepto tan sencillo del blog de Emilio Carrillo.


Ser, Fluir, Vivir














Fluir está en tu esencia

1. Fluir es una capacidad innata al ser humano porque forma parte de su esencia. Fluir está en la esencia que es intrínseca a la naturaleza más intima y genuina de cada hombre y mujer, de todos, de Todo y, por tanto, de ti.

2. Es la esencia que siempre permanece, al margen de lo que hagas o dejes de hacer, de lo que te suceda o te deje de suceder. Es la esencia que ha sido, es y será, porque Es. Es la esencia que fue ayer cuando el ayer era el ahora; la que es ahora porque es ahora; y la que será mañana cuando mañana sea el ahora. Es tu esencia inmutable, inalterable. Radica en el hecho indiscutible de que vives, de que existes, de que eres. Tu esencia es… ¡ser!. 

3. Y ahí se halla la capacidad de fluir: en ti, en ser, en tu Yo Soy. Cuando saboreas conscientemente tu esencia, fluir es algo tan natural como espontáneo. 

Sentir tu esencia es sencillo si escuchas al Corazón

4. Sentir la esencia es sencillo si dejas a un lado la mente y escuchas al Corazón. Y es sencillo porque tu esencia es tu vida, precisamente tu vida, no otra, porque no hay otra. 

5. Subraya esto y jamás lo olvides: una existencia en la que tú no existas es un imposible, un engaño de la mente, una ficción mental.

6. ¡Pero si me muero…, la vida sigue sin mi!, exclama la mente indignada, pues es incapaz de entenderlo. No discutas con ella, no entres en disquisiciones mentales y pon atención a tu Corazón y a ti mismo. Así activarás la fuente del discernimiento, que muestra con nitidez que no hay muerte, sino tránsito. Y cuando el tránsito acontezca, afróntalo en paz y con serenidad, pues tu Yo Soy continuará presente en el presente con independencia de la nueva Dimensión en el que ese presente se desenvuelva.

7. No te pre-ocupes por el tránsito; llegará cuando corresponda, en consonancia con tu Voluntad y tu camino. Y con el tránsito nada finalizará porque ¡eres eterno!. ¿Aún no te has dado cuenta de que Dios (Ser Uno, Creador, Padre/Madre, Alá,…) te ha hecho a su imagen y semejanza moldeándote con su propia esencia –Ser, Yo Soy- para que seas Él, sin fragmentación ni separación posible entre Él y Tú, entre Creador y Creación?.

Si tú no fueras, Dios no sería

8. Subraya también esta gran verdad que dulcemente susurra tu Corazón: si tú no fueras, Dios no sería. 

9. La fusión entre Creador y Creación, entre Dios y Tú, es tan sublime y perfecta que tu esencia es la de Dios porque… ¡Dios es tu esencia!. Por eso: una existencia sin ti es un imposible. Por eso: si tú no fueras, Dios no sería.

10. Frena un momento, por favor, el ritmo incesante de la velocidad en el que tu vida física se desarrolla. Detente un instante, aparta tanto mueble extraño e inútil que se agolpa en el Hogar de tu intimidad y vacía tu taza interior de las teorías, tesis, antítesis, hipótesis, creencias y voces con las que rebosa rebasada. Para un momento, desnúdate de lo que no eres y disfruta tu divinidad. Deléitate en ella sintiendo tu esencia. Y desde la Humildad de tu condición divinal, fluye en tu esencia permitiendo que Dios sea Dios. Así de simple y así de hermoso.

Conócete y observa el Yo Soy: adquiere consciencia de tu poder

11. Respira conscientemente y sin prisas, mira atentamente hacia tu interior y conócete con esmero, pues el conocimiento de uno mismo es el conocimiento de la Creación y del Creador. Obsérvate con sosiego, quítate todos los ropajes, despójate de todas las capas físicas y mentales que te envuelven y aprisionan. ¿Qué hayas en el fondo de ti mismo?. Lo único que realmente eres: ser. Ni más ni menos: ser, Yo Soy, divinidad.

12. Acalla tu mente y aviva tu Corazón para percibir tu colosal y divino poder. Un poder que te permite afirmar sin titubear “Yo Soy”. Proclámalo a los cuatro vientos: Yo Soy. Puedes hacerlo con independencia de cualquier cosa (buena o mala, agradable o desagradable,…) que ocurra en tu entorno, de cualquier circunstancia (de placer o de dolor, de amor o desamor,…) que acontezca a tu alrededor. Dilo a voz en grito si hace falta: ¡Yo Soy!. Nada ni nadie puede impedir tu Yo Soy.

13. Y en medio de todo y por encima de todo, fluye en el Yo Soy. Sin esfuerzo, sin trabajo, sin deberes, sin necesidad siquiera de quererlo: fluye en el solo hecho de ser. Yo Soy y fluyo en ser. No preciso nada más porque sólo ser es Real. ¿Te percatas de la enorme magnitud del Milagro que Eres?.

Tú, Yo Soy,… fluir

14. Inténtalo nuevamente prestando atención a tu presente, al ahora donde despliegas tu existencia. Tu presente, ineludiblemente, también contiene tu pasado. Tu presente, igualmente, será tu futuro cuando el futuro sea presente. Y en tu presente -que es ahora, ayer y mañana- hay “algo” que no cambia: el hecho indiscutible de que vives, de que existes, de que eres,… ser, Yo Soy. 

15. Tú, Yo Soy, fluyendo más allá del tiempo, del espacio y de los tránsitos y saltos entre Dimensiones de existencia. Fluyendo sobre cualquier tipo o clase de eventos y avatares. Fluyendo y acumulando experiencias. Fluyendo y generando Consciencia. Fluyendo, siendo,…, ser, Yo Soy.

16. Fluir no es conformismo, ni resignación, ni aceptación, ni ninguna otra apreciación mental. Fluir es Yo Soy. Por eso está alcance de cualquiera: porque está en la razón misma de ser, en tu esencia, en Yo Soy.

¿Aún así no consigues fluir?. Pues seamos sinceros

17. Seamos sinceros: no fluyes porque tienes miedo, porque eres cobarde. Toma nota: oponerse a la vida no es ser valiente, sino un comportamiento inconsciente y reflejo que deriva de tu sentimiento de inferioridad ante lo que crees que te desborda. Mas la vida no te desborda, todo lo contrario. La vida no es ajena a ti; la vida está a tu entera disposición porque es el camino que Tú, y no otro, haces al andar. 

18. Seamos sinceros: no fluyes porque no confías en ti mismo, porque te consideras débil. Probablemente no lo confesarás en público, pero te contemplas a ti mismo como alguien endeble, vulnerable, poca cosa ante todo lo que te rodea y sucede. Pero todo lo que te rodea y sucede eres Tú; y en el Yo Soy infinito y eterno que eres dispones de todo el poder de la Creación, de todo el poder del Amor. Mas no lo “ves” porque te falta confianza en ti mismo. Y esta carencia te lleva a programar y re-programar, preocuparte y re-preocuparte, calcular y re-calcular, ir y venir en desasosiego, llenar tu día a día de actividades múltiples para terminar rindiendo culto a la velocidad, contaminarte de creencias, abrumarte con cargas y responsabilidades y sumirte en culpas.

19. Seamos sinceros: no fluyes porque eres prisionero de tu ego. Te impide fluir el ego, que te encarcela en una identidad personal cuando la persona que ahora eres tan solo es una manifestación temporal y pasajera de lo que realmente Eres. ¿No comprendes que estás en un teatro -una Matriz Holográfica, el Gran Teatro del Mundo- interpretando un papel al objeto de vivir experiencias que expandan tu Consciencia y, con ello, la de la Unidad en la que Eres y Todo Es?. A ti, que si no fueras, Dios no sería, ¿cómo puede abducirte el personaje de ficción que interpretas, cómo puedes olvidar quien Eres y lo que Eres?. Tú, que posees la esencia de Dios porque Dios es tu esencia, ¿cómo es posible que entierres tu divinidad bajo el influjo de algo tan efímero, limitado y denso como el ego y su larga cadena de apegos y desconciertos?.

20. Seamos sinceros: no fluyes porque prefieres estar encarcelado en los entresijos de tu mente. Tu mente te inunda sin parar de conjeturas y suposiciones, de dudas y temores, de conceptos ilusos e intrínsecamente irreales, pura ficción mental. Así es como tu mente te impide fluir y tú se lo permites hasta el punto de creer que tú eres tus pensamientos y arrinconar lo que Eres.

21. Seamos sinceros: no fluyes porque te parece más cómo engañarte a ti mismo. Prisionero de tu ego y encarcelado en tu mente, no te atreves a hacerles frente. Y como no te atreves, eliges engañarte a ti mismo. Y te mientes cuanto te dices que fluir es ir a la deriva, que fluir es dejarse arrastrar por los acontecimientos y por los demás, que fluir es de borregos, que fluir es de pusilánimes,… 

Toma mi mano y fluye conmigo

22. Toma mi mano, pues nuestra esencia es idéntica. Toma mi mano y, unidos en el Yo Soy, fluye conmigo: Fluye y, agradecido a la vida que eres, haz tuya la fuerza de la vida. No te enfrentes a la vida, no la culpes del sufrimiento que deriva del no fluir. Haz tuya la fuerza de la vida y manifiéstate a través de ella.

23. Toma mi mano y fluye conmigo: Fluye y entra en sintonía con la potencia de la Naturaleza, gozando de tu vínculo con la Madre Tierra. Fluye y conecta con la energía del Cosmos, que es tu propia energía. Fluye y resuena con la Creación, disfrutando de la Unidad en la que eres y Todo Es.

24. Toma mi mano y fluye conmigo: Fluye y constata que te encuentras siempre en el momento justo y en el lugar adecuado, que no hay casualidades, que la Providencia siempre está presente en el presente. Fluye y notarás como las intuiciones, percepciones e inspiraciones descorchan la Sabiduría que rebosa en tu interior. Fluye y podrás “ver” con claridad que Todo es Perfecto.

25. Toma mi mano y fluye conmigo: Fluye y comprueba que tus experiencias en el aquí y ahora son únicas en la Creación y que infinidad de seres de infinidad de Universos, Multiversos y Dimensiones -seres que, en realidad, son Tú mismo- miran con Amor como expandes la Consciencia de la Unidad con tu risa y tu llanto, tu alegría y tu tristeza, tu placer y tu dolor, tu ira y tu paz, tu odio y tu amor.

Elige tu vida, opta por la Vida

26. ¡Has de elegir que Vida vives y como vives la Vida!. Es tu decisión. Tú eres tu guía y tu maestro; no hay otro. Tú haces tu camino; no hay otro. Tú tienes poder para superar el Gran Olvido y reavivar en tu interior el linaje divino que luce en tu esencia. Tú tienes todo el poder del Yo Soy para pasar por encima de miedos y desconfianzas, del ego y de la mente, de autoengaños y mentiras. ¿Optas por la abducción que esas patrañas representan o por la libertad de tu esencia?.

27. Presta atención a tu esencia y fluye para que tu vida –tu camino- no sea un torbellino de creencias, de costumbres represoras, de ideas separatistas y rompedoras de la Unidad en la que eres y Todo es. Un Todo que responde a un orden original, divino y maravilloso en el que resplandece la Armonía y brilla la Providencia.

28. ¡Venga!. Concéntrate en lo esencial de la vida: el Amor, que es lo que permanece, que es lo que importa. Vive en Libertad y Pureza. Y asóciate a la vida; fluye con todo lo que existe, con todo lo que Es porque Tú Eres.

Alerta, Atento

29. Haz de tu camino una vida sencilla y sabia. Para ello, entre paso y paso, practica dos espléndidas artes: el “arte de decir no” a tantas cosas absurdas que enredan tu caminar y te convierten en animal de carga; y el “arte de no hacer nada”.

30. Practica el “arte de decir no” y el “arte de no hacer nada” y fluirás estando Alerta y Atento.

31. Alerta: para ser siempre quien realmente eres; para no identificarte con el papel que en el aquí y ahora interpretas; para hacer de ese papel una manifestación consciencial por la que la Creación se hace Creadora y se expande la Consciencia de la Unidad; para tener permanente encendida la llama de tu divinidad.

32. Atento: para sentir las señales de la Vida, que proceden de tu propio ser; para percibir el camino que haces al andar; para afianzar la confianza en la Providencia; para no atorarte en la experiencia; para fluir con ella y para que desde ella el ego mengüe y el Dios que en ti se expresa y manifiesta se expanda y dé frutos en la Tierra.

Ser, Fluir, Vivir

33. Alerta y Atento para vivenciar que fluir no es estar feliz, es la Felicidad; que fluir no es sentir alegría, es la Alegría; que fluir no es experimentar dolor, es el Dolor; que fluir no es tener sentimientos, es el Sentimiento; que fluir no es Amar, es el Amor; que fluir no es existir, es Ser y es No-Ser para ser ambas cosas en el Yo Soy y, así, Vivir.

34. Ser quien Eres, Fluir, Vivir… permitirte que Dios sea Dios.


Que la providencia te bendiga Emilio. Yo soy tu.                             R.m.4 

 


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