lunes, 14 de marzo de 2016

Silvia Perez Cruz - La Contra por Victor Amela

Sílvia Pérez Cruz, músico y cantante
Tengo 33 años recién cumplidos. Nací en Palafrugell y vivo en Barcelona. Soy músico. 
Estoy soltera y tengo una hija, Lola (8). Soy de izquierdas. Creo en las señales, en lo que llega...
Con mi música me gustaría despertar a la gente que me escucha... ¡y que viva!

¿Por qué me emociona su voz?
No sé, no creo tener buena voz, nunca me lo ha parecido.

¿Pero... qué está diciendo?
No tengo buen timbre, así que será otra cosa, la actitud...
Descríbamela.
Me abro, no pienso en críticos, fama, carrera..., sólo siento que quiero conectar.
¿De dónde viene su voz?
Siento como una esfera bajo el pecho, un hilo la une al cielo, otro a la tierra...,
 y siento que se expande en todos los sentidos.
Le escucho al cantar... y soy mejor.
Eso ambiciono con mi música, sacudirte para ayudarte a estar vivo, ¡a vivir!
Su voz mejora el mundo.
¡Al menos mi pequeño mundo, querría! Siempre quise sacudir a los demás,
ayudarles a despertar.
¿Qué entiende por despertar?
Dejar la queja y escucharte más a ti mismo.
¿Desde cuándo es así?
Canto la pena de todos, la alegría de todos, me abstraigo de mí,
¡y esa entrega generosa me hace muy feliz! Al cantar me reencuentro
con la niña que fui.
¿Cómo era esa niña?
Me decían en la taberna: “Que cante la niña”. Y se hacía un silencio...
que no he olvidado. ¡Gente adulta callada! Yo sentía que valía para algo...
Y cantaba y estaba a salvo. Cuando canto, estoy a salvo del caos exterior.
Pues no deje nunca de cantar.
No podría dejar de cantar. Ana Belén me dijo una vez: “Sílvia, disfrútalo ahora,
que luego vendrá la hostia”. ¿Qué hostia? Yo no canto para llegar a nada,
cantaré siempre: cantando soy yo, ¡me explico a mí misma!
Y cuando no canta, ¿qué?
Tengo que aprender a poner barreras a vampiros psíquicos porque a veces
empatizo más de la cuenta.
Deben de halagarle continuamente...
Agradezco esos halagos, pero no dejo que se me peguen a la piel.
Algún piropo le habrá conmovido...
La cantautora cubana Marta Valdés me dijo que yo reía por los ojos, y sí:
se me nota todo en la mirada y el rostro. Tenía ocho años y un anciano me dijo:
“¡Cuida de esta mirada!”.
Y mire, hemos vuelto a aquella niña...
En las tabernas de Calella de Palafrugell, sí... Mi padre era un erudito de la habanera,
 tocaba la guitarra..., y mi madre cantaba.
De casta le viene...
Los recuerdo cantando juntos, siendo niña. Luego se separaron...
¡Y en mi anterior disco conseguí volver a juntarlos y… ¡qué artistazos!
Mi padre ya ha muerto...
¿Qué le han dejado?
Mi padre era más pragmático, mi madre más mágica..., y yo busco ese equilibrio
entre lo terrenal y lo etéreo.
¿Es usted más animal o ángel?
En casa, animal. En el escenario..., todo. Soy cerebral al componer, emocional al cantar.
¿Cree en los ángeles?
Siempre me he sentido acompañada, cuidada, sea por lo que sea.
¿A qué cantante admira?
No soy mitómana..., ¡pero Lola Flores... me impactaba!, por la verdad, el peso...
¿Alguna vez ha llorado cantando?
Alguna vez me ha ganado alguna pena inaguantable, alguna muerte o un desamor,
y te desmontas..., y no es interesante, porque es algo mío, y no, no...
¡Lo interesante es cuando canto y no hay cuerpo ni ego!
¿Y le sucede mucho?
No me puedo quejar.
¿No ha tenido otras vocaciones?
Me atraía la filosofía, y quise viajar por el mundo haciendo fotos y documentales,
y bailar, y ayudar a parir... Y siempre cantar.
¿Qué le inspira?
Un día, en un bar de la calle Castell del Pop de Valencia vi a un señor mayor
 cortando embutidos... ¡Yo quiero hacerlo así todo!
¿Cómo?
Los cortaba con tantísima atención, delicadeza, cariño... El mundo detenido alrededor.
Como cuando toco el piano... y se me escapa un hilo de baba... ¡Aaaahhh, ja, ja!
Pues eso.
El albañil que silba mientras pone ladrillos, me dijo Pániker.
Sobrevivir aquí dentro. Ahora... estoy inmersa en un proceso de renacimiento.
¿Hacia dónde?
Hacia mí. Hacia sentirme todo el tiempo como me siento cuando canto.
¿Y qué tal va?
Voy bien: ahora me acuesto tranquila y duermo en paz. No ha sido así el último año...
La soledad... Ahora no me incomoda. Tengo mucha gente bonita alrededor.
Y me place dormir, ¡y sueño siempre!, sueño mucho y puedo guiar mis sueños.
Eso es muy, muy sanador, dicen.
¿Sí?, ¿de verdad? Ah, pues esta noche misma quiero volver a hacerlo...
¿A qué época le gustaría viajar?
A Woodstock, a los bonitos años hippies...
¿Está nerviosa por la presentación del disco esta noche?
Yo he hecho lo que quería hacer... ¡y encima el teatro se llena! ¿Qué más puedo querer?
La gloria.
No entiendo eso. Yo sólo quiero cantar. Sin poses, sin tácticas... Yo no tengo discurso.
¡Yo canto porque disfruto!

‘Domus’

Intento que no se me note que me cautiva, pero fracaso. 
No me importa: me rindo ante algunas personas que vienen al mundo con un don para 
conmoverte, y ella lo tiene en su voz sobrenatural, a la vez animal y angélica. Y en su gesto 
y su mirada, que la llevará a debutar como actriz protagonista en una película dirigida por 
Eduard Cortés y que llegará a los cines en otoño, Cerca de tu casa, para la que ha compuesto 
la banda sonora ¡y una docena de canciones! Ahora reúne estas canciones en Domus,
 su nuevo disco, que presenta en Barcelona en el teatro Tívoli (esta noche y el miércoles), 
bendecida por legiones de ángeles..., y su abuela y su padre, desde allá arriba.


Gracias Silvia, desde Palabras de ángel
eres mensajera de Palabras
Estrellas Eternas. 
Suerte aunque no te conozca, 
bueno en otro plano somos ángeles....
Mi homenaje para ti

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